El masaje, sea cual sea el tipo de este, es un método de salud, una práctica sanitaria que tiene como objetivo la mejora holística de la salud del paciente.
Por desgracia, para muchísimas personas aún y, lo que es peor, para muchos profesionales de la medicina e incluso para muchos masajistas, el Masaje es una actividad que se engloba dentro de la belleza, como cortarse el pelo o cuidarse las uñas. Nada más lejos de la realidad y nada más ofensivo para los auténticos profesionales.
Sea cual sea el tipo de masaje, desde el relajante al Drenaje Linfático, todos están orientados a la salud, todos forman parte de la práctica médica (aunque ésta la tienen reservada en exclusiva los licenciados en medicina, craso error, porque se olvidan, adrede, de otros profesionales) por lo que se debe plantear desde este ámbito.
El Masaje relaja, es claro, y una de sus principales características. Por eso proporciona salud, salud holística, porque no sólo relaja y destensa la musculatura, sino también, al relajarse ésta, mejoran las articulaciones, el sistema de fascias, de linfas y por extensión todos los órganos del cuerpo. Al relajarse el cuerpo, mejora el sistema cardiovascular. Al mover toda la musculatura se produce termogénesis que ayuda a drenar líquidos y grasa corporal. Al relajarse el cuerpo, se eliminan tensiones emocionales, psiquicas y mentales, mejorando el sistema nervioso central y periférico... Sólamente con la práctica del Masaje más sencillo, el relajante, lo que algunos llaman un Masajito (de forma casi despectiva) se registra una mejora generalizada de todo el organismo.
Pero como además existen distintos métodos de masaje, cada uno de ellos orientado a una mejora orgánica (y sensitiva) concreta, la formulación del Masaje como método de salud es clara y manifiesta.
Por ello, el quiromasajista, y en este término englobamos a todos los profesionales, desde el quiro al osteópata, en genérico, debe observar a cada paciente individualmente, de manera que pueda aplicar el sistema de Masaje/terapia manual, concreta y adaptada al sujeto y su circunstancia. Para algunas personas será suficiente un masaje relajante, para otros mejora de la ergonomía y para otros una sesión osteopática. Pero la base fundamental es el masaje.
De hecho, en una primera sesión/consulta, se debería practicar un masaje relajante generalizado, a fin de mejorar holísticamente el organismo: calmándolo de tensión y dolores, drenando fluidos, mejorando su sistema CV, e incluso practicando algunos ejercicios respiratorios. Ya en una segunda sesión/consulta, una vez efectuado el diagnóstico de los problemas que sufre, cuales muchas veces están encubiertos (por ejemplo, fuertes contracturas en la zona lumbar se pueden deber a tensiones emocionales por descarga de la zona renal al cargar la zona dorsal; y detrás haber un trastorno renal importante -que sólo debe ser valorado por el médico, cuidado con esto-) de manera que pueda aplicar la terapia correspondiente de forma más efectiva.
Algunos excelentes profesionales aplican directamente su propia especialidad y los resultados no son tan eficientes como querían. La causa puede ser, ya decimos, que no han bajado el nivel de tensión con el que llega el paciente. En Terapia Manual no hay que correr jamás, aquello que se ha producido con mucho tiempo (una contractura) no puede pretender ser eliminada en unos minutos. Todas las buenas obras necesitan su recorrido concreto. Por eso hay que explicar al paciente que quien se va a sanar es ÉL mismo; que nosotros, como terapeutas sólo podemos ayudarle y guiarle; y que se precisa un tiempo de sanacióm concreto, personal y único para cada persona, de acuerdo a su estado holísitico en todos sus campos energéticos.
Además y, por encima de todo, el Terapeuta Manual, al contrario que la medicina oficial, observa al paciente no a la lesión; observa y analiza a la persona en conjunto, y no a uno de sus órganos concretos. Cuando acudimos al médico especialista, por ejemplo para un trastorno gástrico, nos recetará un fármaco para esa lesión concreta, pero no abordará las auténticas causas que están produciendo el mal; y como mucho, si lo hace, nos derivará a otros médicos de distintas especializades. Por supuesto que un Terapeuta Manual JAMÁS debe ocupar el lugar del médico, cada uno tenemos nuestra faceta y ámbito de trabajo, pero es bien cierto que el Terapeuta Manual no observará la lesión (contractura de trapecio, por ejemplo) como una causa única, sino que la englobará en una serie de trastornos, se ocupará de otros músculos y relajará tensiones físicas, psíquicas y emocionales; de lo contrario, por mucho que se esfuerce sobre la musculatura contracturada, no conseguirá la sanación del paciente.